La polemica por la Rectoria de la Nacional: maniobras juridicas e incertidumbre en el campus universitario

Por Daniel Cortés

Vuelve a surgir en la opinión pública la disputa por la rectoría de la Universidad Nacional tras las declaraciones del Consejo de Estado. Hay incertidumbre sobre el futuro de la universidad por el desconocimiento de quién será la nueva cabeza de la institución. A pesar de esto, el mismo Consejo da luces sobre el camino a seguir tras el fallo proferido.

Se dice que este fallo, si bien tumbó la designación de Leopoldo Múnera como rector de la Universidad Nacional de Colombia, no define quién debe asumir el cargo. Esa decisión le corresponde al Consejo Superior Universitario (CSU), sin que por ello dependa únicamente de su discrecionalidad. Al ser una decisión que involucra a toda la comunidad universitaria, deberá ser tomada colectivamente por parte de todos los estamentos de la Nacional en los próximos meses, quienes se mantienen en estado de alerta ante el panorama incierto.

¿Qué resuelve el fallo del Consejo de Estado?

El 20 de noviembre de 2025 el Consejo de Estado publicó su fallo de nulidad electoral sobre el proceso de elección de rector de la Nacional para el periodo 2024-2027(1). El Consejo, que unificó varias demandas por nulidad electoral, debía pronunciarse sobre la designación tanto de Jose Ismael Peña del 21 de marzo de 2024 como de Leopoldo Múnera del 6 de junio del mismo año.

Sobre la designación de Peña, el Consejo argumentó que ésta concluyó el 21 de marzo de 2024. El acta 5 de la sesión extraordinaria del CSU del mismo día refleja que la decisión fue adoptada con las mayorías requeridas (5 de los 8 votos posibles). Por lo tanto, se trataría, de un acto administrativo en firme que nació a la vida jurídica. Todo lo anterior llevó a que se declarara nula la resolución que designó a Múnera como rector.

Sin embargo, el Consejo ha sido enfático en que no es de su competencia pronunciarse sobre otros posibles efectos del fallo(2). Es decir, el mismo indica que la designación del rector está fuera de su alcance. Además, releva la tarea al órgano responsable de la designación que, conforme la normativa nacional e interna, es el Consejo Superior Universitario (CSU). Ya con esto se dejan en vilo las pretensiones de Ismael Peña de llegar al cargo.

  Foto: Colprensa/Prensa/Redes sociales

Foto: Colprensa/Prensa/Redes sociales

¿Por qué se considera ilegítima la elección de Peña?

Aunque se haya reconocido la legalidad de la designación de Ismael Peña, no hay que olvidar las razones por las cuales la comunidad universitaria lo desconoció en su momento. En primer lugar, recordemos que en la consulta hecha a la comunidad universitaria, quien salió ganador fue Leopoldo Múnera con un 34,3% de la votación total, ganando con amplia ventaja en todos los estamentos. Mientras, Ismael Peña solo obtuvo el 8,3% de los votos, sin verse favorecido por el voto de alguno de los estamentos.

En segundo lugar, la decisión dentro del CSU, aunque al final si obtuvo las mayorías necesarias, se hizo por medio del famoso “Método Borda”, no mediante voto directo como se acostumbraba siempre. Este método permitió que la opción mayoritaria (Múnera) fuera de tajo descartada, ya que el mismo tiende a promover opciones intermedias (Péña)(3). Además, permitió que tanto la representación estudiantil como la profesoral faltaran a su palabra de votar por el candidato que ganó la consulta, al ser eliminado desde un inicio.

¿Qué le depara a la UNAL?

Con el panorama claro, ahora la decisión reposa sobre el CSU y sus miembros, quienes ya han venido tomando cartas en el asunto. Apenas se conoció la nulidad de la designación de Múnera como rector, el CSU citó sesión extraordinaria el 24 de noviembre de 2025 para deliberar y decidir al respecto.

Foto: @leondegreiff_unal

Foto: @leondegreiff_unal

El CSU deliberó sobre la petición enviada por Ismael Peña, quien aseguró que, como efecto del fallo, debía asumir automáticamente la dirección de la universidad. Por su parte, el CSU, analizando detenidamente el fallo, concluyó que este no restablecía derecho alguno ni obligaba al CSU a designarlo como rector. En cambio, decidió nombrar como rector encargado a Andrés Felipe Mora Cortés, quien hasta el momento era vicerrector general, mientras se designaba una nueva persona en el cargo.

Pero no olvidemos que la decisión de nombrar una nueva persona en la rectoría de la Nacional no es únicamente del CSU: le compete a toda la comunidad universitaria. Por eso, mientras todo esto ocurría, la Mesa Constituyente Universitaria (MECUN), instalada entre el 19 y el 21 de noviembre del 2025, avanzaba en el objetivo de democratizar el gobierno universitario mediante el proceso constituyente universitario, que se viene gestando en la Nacional desde el 2024.

Ante los hechos, la Mesa defendió la autonomía política de la institución y sostuvo que la futura designación debía ser el resultado de un proceso donde los estamentos tengan capacidad real “de elegir, deliberar y responsabilizarse de la conducción institucional”(4). En la misma vía, la MECUN reafirmó que se volvería a reunir en el mes de enero para consolidar propuestas que transformaran el mecanismo de elección de rectoría en “un proceso realmente democrático, vinculante y plural”(5).

Se reafirma la autonomía universitaria

A la luz de todo lo anterior, varios de los estamentos de la Nacional advierten que la comunidad universitaria no puede quedarse de brazos cruzados y esperar que la elección del rector se defina desde arriba. Lo cierto es que el devenir del proceso dependerá en gran medida de la movilización y deliberación de la comunidad universitaria. También dependerá de su participación en todos los espacios de discusión del proceso constituyente, desde los Claustros y Colegiaturas hasta los Espacios Autónomos, para ser fulminantes en sus aspiraciones. ¡La rectoría no la escoge el CSU, la escoge la comunidad universitaria!

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